Desde Washington, en febrero de 2025, el presidente de EE. UU. , Donald Trump, emitió un comunicado en el que volvió a criticar a Colombia, cuestionando esta vez los fondos destinados a la biodiversidad en el país. Durante su discurso, se refirió a estos recursos como un “derroche ridículo” y reafirmó su intención de recortar el gasto público en programas internacionales, lo que incluye la cooperación medioambiental con América Latina.
Trump subrayó que su administración ha invertido 25 millones de dólares en programas de conservación en Colombia, financiados por USAID, pero argumentó que estos recursos deberían ser dirigidos hacia la seguridad fronteriza y la infraestructura en EE. UU.
Este ataque se produce en un contexto de creciente tensión diplomática entre Washington y Bogotá, especialmente en relación con la política migratoria. A finales de enero, Colombia había rechazado inicialmente la recepción de migrantes deportados; sin embargo, según Trump, cambió de postura tras la amenaza de imponer aranceles del 25% a productos colombianos.
Expertos advierten que la reducción de los fondos estadounidenses podría tener un impacto significativo en proyectos ambientales, atención a migrantes y desarrollo rural en Colombia, dado que EE. UU. es su principal socio cooperante en estos ámbitos.

