En un hecho sin precedentes para su programa espacial, China lanzó en la madrugada del 29 de mayo la sonda Tianwen-2 con el objetivo de recolectar material del asteroide 469219 Kamoʻoalewa y traerlo de vuelta a nuestro planeta. El despegue se realizó a la 1:31 a.m. (hora local) desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang, utilizando un cohete Long March 3B.
Si la misión tiene éxito, este país se convertiría en la tercera nación —tras Estados Unidos y Japón— en lograr la hazaña de retornar muestras de un cuerpo celeste menor. “Todo el círculo científico planetario chino sigue esta misión con expectación”, señaló Yuqi Qian, geólogo lunar de la Universidad de Hong Kong, en declaraciones a The New York Times.
El asteroide, descubierto en 2016 por el telescopio Pan-STARRS1 en Hawái, presenta características únicas:
- Tamaño reducido: entre 40 y 100 metros de diámetro (equivalente a un campo de fútbol).
- Rotación ultrarrápida: completa un giro cada 28 minutos, frente a las horas o días de otros asteroides estudiados.
- Orbita peculiar: su trayectoria elíptica alrededor del Sol y su mínima gravedad lo convierten en un “laboratorio natural excepcional”, según investigadores chinos citados por la revista Science.
Las muestras recolectadas podrían revelar datos clave sobre la composición química de estos cuerpos primitivos y su papel en la formación del Sistema Solar.
Tras completar su misión principal en 2025, Tianwen-2 emprenderá un viaje extendido hacia el cometa 311P/PANSTARRS, ubicado en el cinturón entre Marte y Júpiter. Se prevé que la nave llegue a su segundo objetivo en 2032, donde estudiará la estructura y evolución de estos objetos ricos en hielo y compuestos orgánicos.
Este doble propósito consolida a China como actor clave en la exploración interplanetaria, siguiendo los éxitos de sus misiones lunares (Chang’e) y marcianas (Tianwen-1). Los datos obtenidos podrían reescribir capítulos de la astronomía, desde el origen del agua terrestre hasta los procesos que dieron forma a los planetas.

