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Reserva Campesina en Cimitarra, símbolo de paz rural, está en amenaza por el Clan del Golfo

La Zona de Reserva Campesina del Valle del Río Cimitarra, un emblemático territorio de construcción de paz en Colombia, enfrenta una grave crisis humanitaria debido al recrudecimiento del conflicto armado entre el Clan del Golfo y el ELN. La vereda Puerto Matilde, ubicada entre Antioquia y Bolívar, se ha convertido en epicentro de los enfrentamientos, poniendo en riesgo a comunidades campesinas que por décadas han trabajado por un modelo de desarrollo rural sostenible.

 

Un proyecto de paz en peligro

La Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC), ganadora del Premio Nacional de Paz en 2010, denuncia que su territorio -donde operan proyectos productivos como la finca de recría de búfalos y ganado- está siendo arrastrado a la violencia. “Exigimos respeto al Derecho Internacional Humanitario y cese de hostilidades”, señaló la organización, que históricamente ha resistido al abandono estatal y la estigmatización.

La situación es particularmente crítica en Puerto Matilde, donde familias campesinas quedaron atrapadas en el fuego cruzado. Reportan restricciones de movilidad, riesgo de desplazamiento forzado y temor a represalias contra líderes sociales. “Necesitamos corredores humanitarios ya”, exigió la ACVC.

 

Clan del Golfo avanza en Antioquia

El recrudecimiento del conflicto ocurre mientras el Clan del Golfo intensifica su presencia en Antioquia, controlando ya más del 50% de los municipios del departamento. Su expansión se evidencia en:

  • Establecimiento de laboratorios de cocaína en Valdivia (destruidos recientemente por el Ejército)
  • Enfrentamientos con el ELN por el control de corredores estratégicos
  • Respuesta militar con bombardeos, incluido uno reciente con aviones Kfir

 

Las comunidades exigen protección efectiva para la población civil, presencia institucional más allá de lo discursivo e investigación de los hechos que amenazan su proceso organizativo.

Mientras el gobierno anuncia operaciones militares, como la compra de aviones Gripen, los campesinos del Cimitarra claman por una paz que parece esfumarse entre balas. Su caso evidencia cómo los territorios que construyeron alternativas de reconciliación siguen pagando el precio de una guerra que no eligieron.