En un escalamiento sin precedentes del conflicto, Rusia lanzó este sábado 597 drones y 26 misiles de crucero contra territorio ucraniano, marcando la segunda mayor oleada de ataques tras el récord de 728 drones registrado días atrás. La nueva estrategia militar rusa, denominada “doble impacto”, ha demostrado ser particularmente letal: un primer ataque con drones precede a un segundo impacto con misiles minutos después, cuando ya han llegado equipos de rescate y civiles al lugar.
Claves del ataque
- Objetivos civiles: Aunque Rusia afirma atacar infraestructura militar, los blancos incluyeron zonas residenciales en Chernivtsi (2 muertos), Leópolis (12 heridos), Dnipropetrovsk (2 muertos) y Sumy (2 muertos). La ONU calificó la táctica como “despiadada”.
- Drones iraníes: Más de la mitad de los drones eran modelos Shahed, ahora mejorados para llevar 90 kg de explosivos y actuar como señuelos para saturar las defensas ucranianas.
- Frente ampliado: Regiones tradicionalmente seguras en el oeste de Ucrania fueron duramente golpeadas, evidenciando la capacidad rusa para extender la guerra más allá del este.
Respuestas internacionales
El presidente Volodímir Zelenski exigió sanciones más duras contra Irán (principal proveedor de drones) y urgió el envío inmediato de sistemas antiaéreos. Mientras tanto:
- EE.UU. (bajo el gobierno de Donald Trump) ha frenado nuevos envíos de armas, citando “contención estratégica”.
- Reino Unido anunció el despacho de 5.000 misiles defensivos, insuficientes para contrarrestar la escala actual de ataques.
Contexto estratégico
Analistas señalan que Rusia busca agotar las defensas ucranianas, aprovechando la escasez de suministros militares occidentales y la lentitud en las entregas. La táctica del “doble impacto” no solo maximiza el daño material, sino que tiene un efecto psicológico devastador en la población civil.
Con la guerra entrando en su tercer año y la infraestructura energética ucraniana nuevamente en la mira, el conflicto parece encaminarse hacia una fase aún más brutal, donde la resistencia de Ucrania dependerá críticamente del apoyo militar externo.

