A puertas del inicio del Mundial 2026, la situación de violencia en Guadalajara tras la muerte de “El Mencho” ha generado interrogantes sobre su capacidad para albergar los partidos del torneo. La ciudad jalisciense tiene programados cuatro encuentros del campeonato y varios de repechaje.
La respuesta armada del Cártel Jalisco Nueva Generación tras el abatimiento de su líder desató bloqueos carreteros, quema de vehículos y ataques a comercios, gasolineras y bancos en al menos 13 estados. La violencia obligó a suspender partidos de fútbol en Jalisco y Querétaro, cancelar clases y cerrar establecimientos.
El gobierno de Jalisco había presentado un plan de seguridad para el Mundial que incluye drones, sistemas antidrones, helicópteros y la ampliación del sistema de videovigilancia de 7.000 a 13.000 cámaras con inteligencia artificial. Sin embargo, los recientes hechos alteraron ese panorama.
Jalisco enfrenta una crisis humanitaria con 12.575 personas desaparecidas, más de la mitad en Guadalajara y su zona metropolitana. Colectivos de familiares han localizado cerca de 300 fosas clandestinas en la región, lo que ha generado malestar social de cara al evento.
La FIFA solicitó informes detallados sobre la situación de seguridad en México, especialmente en Guadalajara, y mantiene seguimiento permanente desde Zúrich sin pronunciamiento público definitivo. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que existen “todas las garantías” para que la ciudad reciba el Mundial y que no hay riesgo para aficionados ni delegaciones.
Hasta el momento, no existe ningún anuncio oficial que ponga en duda a Guadalajara como sede del Mundial 2026. Las autoridades mexicanas reiteran que el operativo de seguridad está activo y que se reforzarán las medidas necesarias, aunque la reciente ola de violencia reabrió el debate sobre la estabilidad en la región.

