La Asociación Colombiana de Ingenieros (ACIEM) alertó sobre el creciente riesgo de desabastecimiento energético en el país y presentó un paquete de recomendaciones técnicas al Gobierno Nacional para prevenir posibles racionamientos de electricidad y gas.
Diagnóstico preocupante
Carlos Arturo Cárdenas Guerra, presidente de ACIEM, señaló que el sistema energético colombiano enfrenta múltiples desafíos. La estrecha diferencia entre oferta y demanda eléctrica, combinada con retrasos en nuevos proyectos de generación y transmisión, crea un escenario vulnerable. El gremio destacó especialmente los cuellos de botella en licenciamientos ambientales y sociales, así como la reducción de inversiones en energías renovables no convencionales.
En materia de gas natural, preocupa la falta de claridad sobre reservas contingentes y la ausencia de una estrategia definida para ampliar la capacidad de importación. ACIEM estima que las reservas offshore no estarían disponibles antes de 2030, pese a las expectativas generadas por proyectos como el pozo Sirius-2 de Ecopetrol y Petrobras.
Recomendaciones clave
El gremio propone acciones inmediatas en tres frentes principales:
En generación eléctrica, sugiere realizar una nueva subasta del Cargo por Confiabilidad para garantizar suministro, junto con contratos a largo plazo para energías renovables no convencionales que atraigan inversión.
Para infraestructura, plantea agilizar proyectos de transmisión retrasados y estudiar la conversión del oleoducto de Colombia en gasoducto, creando una segunda ruta de transporte de gas entre la Costa y el interior del país.
En coordinación regional, propone avanzar en la interconexión eléctrica con Panamá como parte de una estrategia de respaldo energético regional.
Llamado a la innovación
“El sistema requiere soluciones innovadoras que vayan más allá de los enfoques tradicionales”, afirmó Cárdenas Guerra. El gremio enfatizó la necesidad de fortalecer la planeación de la UPME para anticipar necesidades de conexión al Sistema Interconectado Nacional y garantizar la confiabilidad energética a mediano plazo.
Estas propuestas llegan en un momento crítico, cuando el país enfrenta simultáneamente desafíos en seguridad energética y transición hacia fuentes más limpias, requiriendo un balance cuidadoso entre urgencia inmediata y sostenibilidad a largo plazo.

