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Colombia avanza con leyes para proteger a los animales, pero el reto está en la ejecución

Colombia ha dado un paso importante, aunque aún limitado, en la protección animal con la aprobación de dos nuevas leyes: la Ley Ángel y la Ley Lorenzo, inspiradas en casos de maltrato que generaron gran indignación.

Ángel fue un perro en Saboyá, Boyacá, víctima de extrema crueldad: el 80 % de su cuerpo fue despellejado. Aunque fue rescatado, murió tras tres años de cuidados. Lorenzo, un perro de seguridad del centro comercial Andino en Bogotá, fue grabado mientras era maltratado por negarse a moverse, evidenciando el abuso que sufren muchos animales usados para trabajo.

La Ley Ángel aumenta penas por maltrato animal y permite a la Policía intervenir en domicilios donde haya casos urgentes, además de prometer una ruta de atención y campañas pedagógicas. La Ley Lorenzo busca garantizar condiciones dignas para perros de seguridad, incluyendo planes de bienestar y retiro.

Aunque estas normas son un avance, su efectividad dependerá de cómo se implementen. El país enfrenta el desafío de transformar su relación con los animales, reconociéndolos como seres sintientes, y no solo desde la ley, sino desde una profunda reflexión social sobre la violencia “normalizada” hacia ellos.