Tres ataques simultáneos con drones cargados de explosivos fueron perpetrados por la estructura Armando Ríos de las disidencias de las Farc en el municipio de Calamar, Guaviare. Los objetivos incluyeron una base militar del Ejército, la residencia del alcalde Farid Camilo Castaño y un grupo de policías que acudió al lugar, en una ofensiva coordinada que dejó un soldado y un trabajador civil heridos.
El ataque a la vivienda del alcalde resultó en la muerte de varias mascotas y daños materiales. Las autoridades lograron interceptar un cuarto dron explosivo antes de que fuera activado. Los hechos desencadenaron enfrentamientos entre la Fuerza Pública y los atacantes, situación que obligó a civiles a buscar refugio durante los combates.
Este episodio se enmarca en la disputa territorial entre las facciones de alias “Iván Mordisco” y “Calarcá Córdoba” por el control de economías ilícitas en la región. La violencia refleja el deterioro de la seguridad en zonas donde grupos armados imponen paros y confinamientos, como ocurrió en junio pasado cuando más de 30.000 personas quedaron atrapadas por acciones bélicas.

