El magnate tecnológico Elon Musk anunció la creación del “Partido de América”, un movimiento político que marca su distanciamiento definitivo del expresidente Donald Trump. La decisión se produjo tras críticas públicas de Musk hacia la administración republicana por la aprobación de un paquete fiscal que, según él, aumentará el déficit y perjudicará a los contribuyentes.
Aunque el partido aún no ha sido registrado formalmente, Musk ya ha delineado una estrategia electoral y ha captado el interés de figuras disidentes del Partido Republicano, como el empresario Mark Cuban y el exasesor de Trump Anthony Scaramucci. Con su influencia en redes sociales, recursos económicos y una base de seguidores leales, el dueño de X (antes Twitter) podría convertirse en un actor disruptivo en el panorama político estadounidense, fragmentando el voto conservador o incluso compitiendo por escaños en el Congreso.
El origen de la ruptura con Trump
La relación entre ambos, antes cercana, se deterioró en mayo cuando Musk acusó a Trump de “traicionar a los votantes” al impulsar políticas fiscales que afectan a sus empresas. El conflicto escaló con intercambios públicos, incluyendo una polémica publicación de Musk insinuando vínculos entre Trump y el fallecido Jeffrey Epstein, que luego eliminó. Por su parte, Trump amenazó con retirar subsidios a compañías de Musk y hasta insinuó su posible deportación.
¿Puede Musk tener éxito político?
A pesar de su fortuna y alcance mediático, su incursión en el activismo electoral ha tenido resultados mixtos. En abril, invirtió $20 millones en la campaña del candidato republicano Brad Schimel para la Corte Suprema de Wisconsin, quien finalmente perdió. No obstante, su capacidad de movilización y su influencia en sectores tecnolibertarios podrían darle un nicho relevante.
Mientras algunos republicanos, como el exsecretario del Tesoro Scott Bessent, lo ven como una figura divisiva, otros como Cuban y Scaramucci han mostrado interés en colaborar. La evolución de este nuevo partido podría redefinir las alianzas entre el poder empresarial y la política en EE.UU., especialmente de cara a las próximas elecciones.
Por ahora, la incógnita es si el “Partido de América” logrará consolidarse como una tercera fuerza o quedará como un experimento más en la turbulenta carrera política de Musk.

