Las primeras conversaciones directas entre Ucrania y Rusia en más de dos años comenzaron este jueves en medio de un clima de escepticismo y tensiones diplomáticas. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, cuestionó la voluntad de negociación de Moscú, mientras Estados Unidos advirtió que no espera avances significativos sin la participación directa del presidente Donald Trump.
Desarrollo de las conversaciones
Las reuniones, organizadas en formato trilateral con mediación turca, incluyeron un primer encuentro entre los cancilleres de Turquía y Rusia. Para este viernes están previstas nuevas rondas de diálogo: primero entre delegaciones de Ucrania, Turquía y EE.UU., seguido de un encuentro entre ucranianos, turcos y rusos. Sin embargo, no se confirmó una sesión plenaria con los cuatro países.
Zelenski, quien envió a Estambul al ministro de Defensa, Rustem Umerov, con un “mandato de alto el fuego”, calificó a la delegación rusa como “pura fachada”, alegando que carece de autoridad para tomar decisiones. La respuesta de Moscú no se hizo esperar: la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, tildó a Zelenski de “payaso” y “fracasado”.
Posturas encontradas
Vladimir Putin afirmó estar abierto a “posibles compromisos” y aseguró que su equipo tiene “todas las prerrogativas” para negociar. No obstante, su ausencia en las conversaciones —a pesar del llamado público de Zelenski— fue interpretada por Kiev como una señal de desinterés. “Es una falta de respeto a Turquía y a EE.UU.”, declaró el mandatario ucraniano.
Desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, expresó escepticismo: “No creo que haya avances hasta que Trump se siente con Putin”. El presidente estadounidense, por su parte, sugirió que podría viajar a Turquía si se logran progresos, aunque descartó una participación inmediata.
Obstáculos para un acuerdo
Las posiciones de ambas partes siguen siendo irreconciliables:
- Rusia exige que Ucrania renuncie a su ingreso a la OTAN y reconozca la anexión de los territorios ocupados.
- Ucrania demanda la retirada total de tropas rusas y garantías de seguridad internacionales.
El conflicto, que cumple más de dos años, ha dejado decenas de miles de muertos y desplazados, sin visos de una solución cercana. Analistas coinciden en que las negociaciones de Estambul representan, en el mejor de los casos, un primer paso frágil, dado el historial de fracasos anteriores y la profundidad de las diferencias.
Contexto internacional
Turquía, que mantiene relaciones con ambos bandos, busca consolidar su rol como mediador. Sin embargo, la sombra de la geopolítica global planea sobre las conversaciones: Europa y EE.UU. respaldan a Kiev, mientras Moscú insiste en que cualquier acuerdo debe considerar sus “intereses de seguridad”.
Mientras tanto, en las calles de Estambul, cientos de periodistas aguardan noticias frente al Palacio Dolmabahçe, símbolo de un proceso de paz que, por ahora, parece más un escenario de confrontación verbal que una vía hacia el fin de la guerra.

