El Ministerio de Minas y Energía y Transportadora de Gas Internacional (TGI) presentaron un proyecto estratégico para fortalecer la red de gas natural, con énfasis en la modernización de la planta de regasificación de La Guajira. La iniciativa, que podría operar desde 2027, busca paliar el preocupante déficit que según proyecciones afectará al país a partir de 2026, cuando se anticipa una caída del 18% en inversiones exploratorias.
Detalles técnicos del proyecto
El plan contempla la conexión del gasoducto Ballena-Barrancabermeja (578.8 km) para distribuir 260 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), capacidad que equivaldría al 15% del consumo nacional actual. El ministro Edwin Palma destacó que la propuesta incluye estudios ambientales y sociales actualizados, con participación activa de las comunidades guajiras. Jorge Andrés Henao, gerente de TGI, enfatizó que esta infraestructura permitirá estabilizar tarifas y garantizar suministro hasta 2030.
Contexto crítico del sector
- Las reservas probadas de gas cayeron a 5.9 años de autosuficiencia (6.1 en 2023)
- Solo se repuso el 12% del gas extraído en 2024
- La exploración enfrenta un declive: 70 pozos programados para 2026-2030 vs. 120 en el quinquenio anterior
- La Bolsa Mercantil prevé un déficit de 91 GBTUD para 2026
Impacto regional y desafíos
La Guajira emerge como eje central de la transición energética, aunque persisten retos logísticos y sociales. El proyecto requerirá inversiones por USD 800 millones aproximadamente y deberá conciliarse con los planes de energías renovables en la zona. Mientras la ANH urge a acelerar descubrimientos en yacimientos costa afuera, este plan representa una solución puente ante la inminente crisis de abastecimiento que podría elevar los precios al consumidor en un 25% según la ACP.

