Un helicóptero de la Policía Nacional fue derribado el 21 de agosto en Amalfi en zona rural al nordeste antioqueño, mientras se realizaba un operativo que buscaba apoyar a la erradicación de cultivos ilícitos. El ataque, presuntamente ejecutado con un dron cargado de explosivos, habría sido perpetrado por la estructura 36 de las disidencias de las FARC, según información oficial preliminar.
Víctimas y responsabilidades
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó la muerte de varios policías en el incidente, sin precisar el número exacto de fallecidos. En sus declaraciones, expresó sus condolencias a las familias de los agentes y calificó el hecho como un “asesinato” contra servidores públicos.
La Gobernación de Antioquia, mediante su cuenta oficial, indicó que la aeronave realizaba labores de seguridad para uniformados en operaciones de erradicación manual de coca cuando fue atacada. El gobernador Andrés Julián Rendón activó la red hospitalaria de la región y señaló que las autoridades mantienen alerta máxima en la zona.
Contexto operativo
El director de la Policía, general Carlos Fernando Triana, anunció el despliegue de “mayores capacidades” para atender a los afectados y continuar las operaciones contra los grupos armados ilegales. El Ministerio de Defensa descartó inicialmente la participación del Clan del Golfo en el ataque, atribuyéndolo exclusivamente a la estructura disidente comandada por alias Calarcá.
Medidas de seguridad
Este incidente se produce en el mismo día del atentado con explosivos cerca de la base aérea de Cali, lo que llevó a las Fuerzas Militares a decretar acuartelamiento de primer grado en todas sus unidades a nivel nacional.

