Los departamentos de Cauca y Valle del Cauca registraron 26 ataques en 48 horas, incluyendo explosiones, acciones simultáneas y operaciones coordinadas en corredores estratégicos, lo que evidencia una escalada del conflicto armado con nuevas capacidades ofensivas y un fuerte impacto en la población civil.
El hecho más grave ocurrió en la vía Panamericana, a la altura de Cajibío, donde un atentado con explosivos dejó hasta el momento 20 muertos y más de 48 heridos. La detonación alcanzó a una chiva de transporte público y paralizó la principal arteria vial del suroccidente del país, profundizando la crisis humanitaria en la región.
Las acciones violentas fueron atribuidas a estructuras de las disidencias de las Farc bajo el mando de alias “Iván Mordisco”. Este grupo no se sienta en una mesa de diálogo con el Gobierno Nacional desde hace dos años, luego de un ataque en Cauca en el que murió la mayora Carmelina Yula.
El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) emitió una alerta y denunció la escalada de violencia. “Denunciamos la escalada de violencia que nuevamente amenaza la vida, la tranquilidad, las comunidades y los procesos organizativos de nuestro territorio caucano. Las comunidades del Cauca hemos resistido décadas de guerra, abandono estatal, economías ilegales y disputas por el control territorial. Nuestros pueblos saben que la violencia siempre golpea primero a campesinas, indígenas, comunidades negras, mujeres, juventudes y diversidades”, señaló la organización, que se declaró en “minga humanitaria de manera permanente”.

