El presidente Gustavo Petro anunció mediante su cuenta de X la solicitud formal al gobierno venezolano para militarizar su lado de la frontera en la región del Catatumbo, como parte de una estrategia binacional contra las organizaciones narcotraficantes. Simultáneamente, confirmó haber dispuesto el despliegue de más de 25.000 efectivos del Ejército colombiano en el territorio fronterizo.
“La coordinación entre ambos Estados es fundamental para enfrentar a las mafias, no la confrontación unilateral”, afirmó el mandatario en su declaración.
Esta iniciativa se produce en el contexto de las tensiones internacionales generadas por el anuncio del gobierno de Donald Trump respecto al envío de embarcaciones militares al Caribe para combatir el tráfico de drogas. Petro ha cuestionado abiertamente la existencia del denominado “Cartel de los Soles”, calificándolo de “excusa ficticia de la extrema derecha para derribar gobiernos que no los obedecen”.
La postura presidencial generó reacciones inmediatas en el ámbito político estadounidense. El representante Carlos Giménez advirtió sobre posibles consecuencias: “En el Congreso de Estados Unidos no tomaremos esto de chiste”. Petro respondió afirmando: “Ningún legislador extranjero tiene derecho a sentenciar a ningún presidente elegido popularmente en Latinoamérica”.
El presidente colombiano aseguró poseer evidencias sobre los compradores internacionales de cocaína que operan a través de Venezuela, y manifestó su disposición a asumir las consecuencias judiciales que pudieran derivarse de revelar dicha información.

