El presidente Gustavo Petro confirmó la salida de Laura Sarabia de la Cancillería, marcando el fin de una relación política que había comenzado durante la campaña presidencial de 2022. En un mensaje público, el mandatario reconoció su labor organizativa en aquel momento, pero incluyó un comentario que revela tensiones: “Espero que hoy Laura sea una mejor mujer que la que era cuando me conoció”, dijo, añadiendo que “el corazón no puede dejarse conquistar por la codicia”.
El distanciamiento entre Petro y Sarabia venía creciendo en los últimos meses, pero se hizo insostenible tras el choque con el jefe de gabinete Alfredo Saade sobre el modelo de emisión de pasaportes. Saade había calificado el actual sistema, manejado por la empresa Thomas Greg & Sons, como una perpetuación de un esquema que debería cambiarse. Sarabia, por su parte, defendía la continuidad del proceso.
En su carta de renuncia, la ahora exministra fue clara: “En los últimos días se han tomado decisiones que no comparto y que, por coherencia personal y respeto institucional, no puedo acompañar”. Aunque evitó especificar cuáles eran esas diferencias, fuentes cercanas al gobierno señalan que iban más allá del tema de pasaportes, reflejando desacuerdos fundamentales sobre la dirección de la política exterior.
La salida de Sarabia ocurre en un momento delicado para la diplomacia colombiana, con desafíos como la crisis migratoria con Venezuela, las relaciones con Estados Unidos y la implementación del acuerdo con el ELN. Petro deberá nombrar un reemplazo que pueda navegar estas complejidades mientras mantiene la línea del gobierno.
Durante su gestión, Sarabia enfrentó críticas por la lentitud en la renovación del servicio consular y por algunos nombramientos polémicos. Sin embargo, también logró avances en la reinserción internacional de Colombia, particularmente en foros multilaterales. Su renuncia se suma a una lista de salidas significativas en el gabinete de Petro, reflejando las tensiones internas de un gobierno que busca mantener su rumbo político ante crecientes desafíos.
El mensaje de despedida de Petro, mezcla de reconocimiento y reproche, parece cerrar un capítulo marcado tanto por logros como por desencuentros. Mientras Sarabia inicia un nuevo camino fuera del gobierno, la Cancillería colombiana enfrenta el reto de mantener continuidad en sus relaciones internacionales durante esta transición.

