El exalcalde y exgobernador, Sergio Fajardo, confirmó este domingo su aspiración a la Presidencia de Colombia para las elecciones de 2026, marcando su tercer intento por llegar a la Casa de Nariño. El anuncio, hecho mediante un video en sus redes sociales, llega en el primer día de la última legislatura del Congreso actual y en vísperas del discurso del presidente Gustavo Petro.
Una candidatura centrada en la “no polarización”
Fajardo, de 67 años, posicionó su campaña como una alternativa al clima político actual: “Colombia necesita un nuevo líder que ponga orden sin enfrentar a los colombianos”. Su mensaje apela a un electorado moderado, cansado de la polarización entre petrismo y uribismo. Esta postura contrasta con su declaración previa de no volver a candidatearse, lo que genera interrogantes sobre su coherencia.
Alianzas estratégicas
La candidatura se enmarca en la coalición entre su movimiento Compromiso Ciudadano, el partido Dignidad (del exsenador Jorge Robledo), el Nuevo Liberalismo (Juan Manuel Galán) y el partido Mira. Esta alianza buscará no solo la Presidencia sino también escaños legislativos, aunque enfrenta el reto de unificar visiones diversas, especialmente en temas económicos y sociales.
Un panorama electoral abarrotado
Fajardo se suma a un listado que supera los 50 aspirantes registrados ante la Registraduría, donde destacan:
- Abelardo de la Espriella (cercano al uribismo)
- Gustavo Bolívar (Pacto Histórico)
- Alejandro Gaviria (centro)
- Federico Gutiérrez (derecha)
Su historial electoral muestra luces y sombras: aunque en 2018 llegó a segunda vuelta (perdiendo contra Iván Duque), en 2022 no superó el 4% de votos. Ahora deberá competir contra figuras nuevas y el desgaste de ser un rostro conocido.
Desafíos inmediatos
El matemático y exrector universitario tendrá que:
- Diferenciarse de otros candidatos moderados como Gaviria.
- Demostrar que su mensaje de unidad no es sólo retórica.
Con este movimiento, Fajardo busca capitalizar el malestar hacia los extremos políticos, aunque deberá convencer a un electorado que en los últimos años ha preferido opciones más definidas ideológicamente. Su éxito dependerá de su capacidad para presentar propuestas concretas más allá del discurso antipolarización.
El escenario electoral 2026 se perfila como el más fragmentado en décadas, con Fajardo intentando posicionarse como tercera vía en un país históricamente dividido entre dos aguas.

