Un equipo internacional de astrónomos ha identificado lo que podría ser la estructura galáctica más lejana jamás observada, situada a una distancia récord que permitiría estudiar el universo cuando apenas tenía el 2% de su edad actual. La galaxia, denominada MoM-z14, fue captada por el Telescopio Espacial James Webb (JWST) y su luz habría viajado aproximadamente 13.530 millones de años antes de ser detectada.
Debido a la expansión acelerada del cosmos, los cálculos indican que este objeto celeste se encuentra actualmente a más de 33.800 millones de años luz de la Tierra. Su observación ofrece una ventana sin precedentes a los primeros cientos de millones de años posteriores al Big Bang, estimándose su formación alrededor de 280 millones de años después del origen del universo.
La confirmación de su distancia extrema se basó en el análisis del desplazamiento al rojo (redshift), un efecto físico por el cual la luz de objetos que se alejan se estira hacia longitudes de onda más largas (el extremo rojo del espectro). Este fenómeno, combinado con la expansión cósmica, permite deducir que MoM-z14 se aleja a velocidades extraordinarias, lo que refuerza su posición como el objeto más remoto jamás registrado.
Contrario a lo esperado para galaxias tan antiguas, MoM-z14 exhibe una luminosidad inusual, atribuida a la presencia de estrellas masivas jóvenes. Este dato desafía parcialmente los modelos teóricos sobre formación estelar temprana y sugiere que procesos de creación de estrellas intensos ocurrieron antes de lo previsto. Los investigadores plantean que podría tratarse de una galaxia enana con una masa equivalente a 100 millones de soles y un diámetro de 500 años luz —200 veces más pequeña que la Vía Láctea—.
Implicaciones científicas
El descubrimiento, liderado por expertos de la NASA y universidades como CalTech, proporciona evidencia tangible sobre cómo se originaron las primeras estructuras del cosmos. “Podríamos estar presenciando directamente el nacimiento de estrellas en ambientes extremos, vinculando estas galaxias pioneras con la evolución posterior de sistemas como el nuestro”, señala el estudio, disponible en el repositorio ArXiv mientras espera revisión por pares en el Open Journal of Astrophysics.
Este hallazgo no solo marca un hito en astronomía, sino que también subraya la capacidad del del telescopio para explorar los confines del universo, abriendo nuevas preguntas sobre la cronología de la formación galáctica y la naturaleza de la materia en las edades más oscuras del cosmos.

