Un metaanálisis publicado en European Journal of Epidemiology (2021), que incluyó seis cohortes poblacionales europeas, encontró una modesta asociación entre el uso prenatal de acetaminofén (paracetamol) y un mayor riesgo de síntomas de trastorno del espectro autista (TEA) y déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en la infancia. Sin embargo, expertos advierten sobre las limitaciones metodológicas de estos resultados.
Hallazgos principales
- Riesgo relativo aumentado:
- 19% más probabilidad de síntomas limítrofes/clínicos de TEA (OR=1.19; IC 95%: 1.07–1.33).
- 21% más probabilidad de síntomas de TDAH (OR=1.21; IC 95%: 1.07–1.36).
- Exposición postnatal: No se observó asociación significativa.
Limitaciones clave
- Diseño observacional:
- El estudio no prueba causalidad, solo correlación. Factores como infecciones maternas o condiciones subyacentes (que motivaron el uso de paracetamol) podrían influir en los resultados.
- Heterogeneidad metodológica:
- Las diferencias entre las cohortes analizadas (países, criterios diagnósticos) limitan la generalización de los datos.
- Magnitud del efecto:
- Los odds ratios (OR) son modestos y los intervalos de confianza (IC) cercanos a 1.0 sugieren que la asociación no es robusta en todos los contextos.
- Sesgos potenciales:
- En estudios retrospectivos, el reporte del consumo de paracetamol por las madres puede ser inexacto (sesgo de memoria).
Perspectiva experta
El investigador Natanael Librado, señala que: “Para establecer causalidad, se necesitan ensayos clínicos aleatorizados (ECA) que controlen variables de confusión. Los metaanálisis de estudios observacionales son útiles para generar hipótesis, pero no son concluyentes”.
Implicaciones prácticas
- Riesgo absoluto bajo: Aunque el riesgo relativo aumentó un 19–21%, el riesgo base de TEA/TDAH en la población general sigue siendo bajo.
- Recomendaciones actuales: Organismos como la FDA y la EMA no contraindican el uso ocasional de paracetamol en el embarazo, pero sugieren emplearlo en la dosis mínima efectiva y por el menor tiempo posible.
Conclusión: Este estudio aporta datos para continuar investigando, pero no justifica cambios en las guías clínicas. Se requieren más estudios con diseños rigurosos para evaluar efectos causales.

