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Deforestación en Colombia registra aumento preocupante en 2024

El Ministerio de Ambiente confirmó este 31 de julio un incremento del 43% en la pérdida de bosques durante 2024, alcanzando 113.608 hectáreas deforestadas. Esta cifra contrasta con las 79.256 hectáreas reportadas en 2023, que habían marcado el nivel más bajo en la historia de los registros.

La Amazonía colombiana concentra el 68% de esta problemática, con 77.124 hectáreas afectadas. Los departamentos del Meta (27.107 ha), Caquetá (25.263 ha), Guaviare (16.908 ha) y Putumayo (5.443 ha) aparecen como las zonas más críticas. El Ideam identificó que la ganadería extensiva no sostenible, los cultivos ilícitos, la minería ilegal y algunos fenómenos naturales son los principales impulsores de esta situación.

Un factor determinante ha sido el accionar de grupos armados como el Estado Mayor Central de las Farc, que según denuncias previas de la exministra Susana Muhamad, han coaccionado a comunidades, asesinado líderes ambientales y restringido el acceso de autoridades a zonas boscosas. Esta dinámica se ha agravado con los enfrentamientos entre facciones disidentes en territorios como el Guaviare.

La ministra Lena Estrada reconoció la insuficiencia de los esfuerzos gubernamentales actuales y destacó la necesidad urgente de desescalar el conflicto armado en estas regiones. “Si logramos reducir la violencia, podremos controlar mejor la deforestación”, afirmó durante la presentación del informe, haciendo un llamado a una acción interinstitucional más coordinada.

Pese al aumento, las autoridades ambientales resaltan que la cifra de 2024 sigue siendo la segunda más baja en los últimos 24 años de monitoreo. Sin embargo, el repunte evidencia los desafíos persistentes para proteger los ecosistemas estratégicos del país, particularmente en zonas donde confluyen economías ilegales, conflicto armado y limitada presencia estatal.

El gobierno enfrenta así el reto de fortalecer sus estrategias de control territorial mientras avanza en procesos de diálogo con grupos armados, en un escenario donde la protección ambiental aparece directamente vinculada a la construcción de paz en estos territorios. La situación sigue siendo especialmente crítica en la Amazonía, donde se concentran los núcleos más activos de deforestación.