El soldado profesional Edison Guerrero Rodríguez perdió la vida durante un operativo militar en zona rural de este municipio, tras un ataque con drones cargados con explosivos improvisados, según confirmó el Ejército Nacional. El hecho, atribuido al Frente Héctor del ELN, marca un preocupante incremento en el uso de esta táctica por parte de grupos armados ilegales.
Detalles del ataque
La ofensiva se dirigió contra tropas del Batallón de Despliegue Rápido N.° 8, de la Segunda División del Ejército. Fuentes castrenses indicaron que los guerrilleros modificaron drones para transportar y detonar artefactos explosivos, una técnica que ha sido documentada en otros escenarios de conflicto. Guerrero Rodríguez, de 24 años y con dos años de servicio, murió en el lugar.
La institución militar condenó el ataque, calificándolo como una “práctica terrorista” que viola el Derecho Internacional Humanitario (DIH). Además, anunció el reforzamiento de operaciones en la región del Catatumbo para contrarrestar las acciones del ELN.
Acompañamiento a la familia
El Ejército activó protocolos de apoyo para los familiares del fallecido, incluyendo asistencia psicológica y jurídica. Guerrero Rodríguez, natural de Norte de Santander, era considerado por sus superiores como un militar comprometido con su labor.
Otro ataque mortal en Caquetá
En un hecho separado, el Ejército confirmó la muerte del sargento viceprimero Carlos Andrés Cisneros Maigual, quien falleció calcinado dentro de un bus incendiado por presuntas disidencias de las FARC en Caquetá. El ataque ocurrió el 12 de mayo en la vía San Vicente del Caguán – Puerto Rico, cuando hombres armados detuvieron el vehículo, desalojaron a los pasajeros y lo incendiaron con gasolina.
Cisneros, quien viajaba de civil, fue una de las víctimas del ataque, que ha sido rechazado por las autoridades como un acto de barbarie. La Décima Segunda Brigada investiga el caso y ha intensificado la presencia militar en la zona.
Preocupación por nuevas tácticas insurgentes
Estos hechos reflejan la evolución de las estrategias de los grupos armados, que ahora incorporan tecnología como drones y mantienen métodos brutales como los ataques incendiarios. Las Fuerzas Militares han advertido que continuarán su despliegue en zonas de alta conflictividad, aunque organizaciones de derechos humanos exigen mayor protección para civiles y militares en medio del recrudecimiento de la violencia.

